verde, azul y negro

Pequeñas gotas de ácido perturbando el rocío de las flores por la mañana. El Sol se vuelve invisible, envuelto en un manto negro, es incapaz de calentar el suelo, alumbrar la vida. Una soledad desalentadora posee a cada uno. La lámpara eterna se apagó, el oxígeno interminable se acabó. Quemaduras internas a causa de un involuntario suspiro. Desesperación, miedo, rabia, impotencia, arrepentimiento y cientos de pensamientos de una sola vez. Los colores ya no brillan, la magia de la vida desapareció. Los paisajes sólo varían por sus relieves y ya no guardan más que hojas muertas y madrigueras vacías.

La única imagen impecable sobrante es el recuerdo del comienzo, guardado por una mente pura e inocente. Sueños e ilusiones transformadas en ambición y codicia, deseos corroídos provocaron destrucción para una supuesta mejor creación artificial e imperfecta. Fue señal evidente de que lo mágico había sido removido cuando el coro de aves dejó de escucharse. Cuando el verde vivo fue sustituido por el gris inerte. Cuando los destellos celestiales fueron opacados por enormes bloques irradiantes de luz que rediseñaron la noche. Varios botones reemplazaron a un abrazo y la calidad se aprecia por cifras. La pureza del agua se pierde gota tras gota, revela la debilidad de la gran masa azul, con cambios imperceptibles que amenazan el latir de todo un mundo.

El trato ancestral del Creador con el creado no fue respetado, diciendo éste, el creado, que quería crear a costa de las creaciones perfectas del Creador. Aires de prepotencia lo llevó a querer más por sobre los otros, lo cual se puede deducir en un corazón inseguro. La escasez de calor humano es tratada con la abundancia de piedras, papel, posesiones que tienen el valor que nosotros le damos.

Vivimos el día y la noche. El mañana sólo puede describirse como una posibilidad, un si o un no, una promesa a punto de ser cumplida o incumplida. Semejante con los acontecimientos a ocurrir. Lo igual no existe. Son solo versiones muy parecidas al anterior. Se deduce a la errónea idea de que el mañana será igual al hoy. De que el Sol siempre saldrá al amanecer, de que el pasto siempre estará verde y el agua siempre fluirá, los arroyos y ríos se mantendrán siempre caudalosos  y las semillas siempre germinarán. Tras un día el suelo puede estar seco e infértil, el Sol puede estar no visible tras un espeso manto negro lleno de gases, y el agua puede no correr por sus vertientes.

Después de décadas y décadas de acciones llamadas inofensivas, el mañana ya no se parecerá al hoy. Ojos impresionados observan lo que era inimaginable e imposible generaciones atrás. Esta vez no sintió el calor del Sol en la mañana, los cultivos muriéndose nunca serán cosechados, los animales que vivieron de sus instintos, se encuentran ya lejos. Aquellas gotas descendientes del cielo solo causa más infertilidad a la tierra abusada.

El futuro era incierto cuando lo dictaba la naturaleza, siempre variaba. Ahora que lo ha comenzado a controlar el hombre, se ha vuelto predecible y oscuro.

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