Mi aventura en Quito

Era el viernes 15 de septiembre del 2017, el reloj marcaba las 11 de la noche cuando me embarcaba en el bus de dos pisos, obviamente climatizado, con dirección a Quito. Era la primera vez que emprendía un viaje en solitario en bus para la región interandina. Iba perfectamente equipado con un jean, dos abrigos y mi infaltable mochila, además, había ya tomado mi agua de valeriana y una paracetamol por si acaso. Finalmente, después de más de 7 horas, llegué a Quito habiendo dormido apenas 4 horas. El bus llegó hasta la terminal de Quitumbe donde agarré otro bus que me llevó infinitamente al norte, en dirección a mi hotel. Alrededor de las 10 de la mañana arribé al hotel San Javier, ubicado entre por la avenida 10 de agosto. Me registré pagando $30 por la noche que tenía planeado quedarme. El personal del hotel presentó un profesionalismo de altura, llenando todas mis expectativas con una atención impecable.

Tras una necesaria siesta, partí a explotar turísticamente mi único día en Quito. En mi lista de prioridades estaba visitar la imponente Abadía del Voto Nacional, justo en el centro histórico de la ciudad. Fue todo un reto físico subir hasta la enorme colina donde se encontraba y seguidamente, subir el millar de escalones hasta el campanario. La vista fue extraordinaria, contemplar el valle de Quito y sus montañas al fondo fue fantástico. El cansancio había definitivamente valido la pena.

Un chocolate caliente después, me encontraba en el Teatro Agora de la Casa de la Cultura y no era por casualidad. Estaba esperando sentado sobre el césped que abrieran las puertas para dar comienzo al concierto que me había llevado hasta allá. Era nada más y nada menos que Il Volo, el trío italiano de popópera, ganadores del Festival de la Canción de San Remo 2015 y finalistas del Festival de la Canción Eurovisión del mismo año. El show fue tal como lo imaginé, unas voces magistrales que callaban a toda la audiencia del teatro para luego emocionarlos hasta un estallido de gritos y aplausos. Cantaron canciones en tributo a famosos tenores italianos y del mundo y finalizaron con 3 de sus más grandes éxito, coincidentemente, mis canciones favoritas. Fue verdaderamente una noche mágica, haciéndole honor al nombre de la gira.

El día siguiente lo comencé tomando un desayuno en el exclusivo restaurante del hotel que aún no estaba abierto al público. Me deleité con jugo de frutas, panes hechos artesanalmente, huevos revueltos y un chocolate caliente que nunca puede faltar. Al finalizar, me dirigí a la estación de bus y tomé el que me llevaría a la terminal. Llegué con 10 minutos de anticipación para tomar el bus de regreso a casa muy satisfecho y con una gran aventura que contar.

 

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Mi opinión de Harry Potter y la Orden del Fenix

De acuerdo, mis impresiones de Harry Potter y la Orden del Fénix.
Hay varias cosas que me llamaron la atención de este libro:
Dumbledore y su ley del hielo hacia Harry después de todo por lo que pasó tras el torneo de los 3 magos, nunca se dignó en decirle qué pasó con Voldemort, con los mortífagos, lo mantuvo totalmente al margen como niño de 10 años quitándole todo el mérito que se había ganado desde que entró a Hogwarts. MALA JUGADA.

Amé lo bien creada que estuvo el personaje de Dolores Umbridge porque desde que la conocí, la odié más que al mismísimo innombrable, fui tan feliz imaginándome los horrores que los centauros le habían hecho al final.

Me destrozó emocionalmente la parte en que Harry, Ron, Ginny y Hermione se encuentran con Neville en San Mungo cuando ellos van a visitar a Arthur y conocen la realidad de los padres de Neville. ¿Alguien más lloró cuando Neville se guardó la golosina que su mamá le había dado?
Conocemos al fin un poco de la historia de Snape y el papá de Harry y comprendemos de donde viene el tremendo resentimiento que le tiene a Harry; sin embargo, no me justifica nada que se comporte tan estúpidamente con un chico que no tiene la culpa de lo cretino que era el padre de adolescente.

FINALMENTE, somos testigos de cómo Harry literalmente arruina todo por no hacer caso. Se le resaltó la importancia de aprender Oclumancia para que Voldermort no se le meta en la cabeza. HE ONLY HAD ONE JOB! y nada más pero no, nunca la practicó antes de dormir, hizo enojar a Snape (más de lo normal) y finalmente, la dejó… y para colmo, no escuchó a la voz de la razón (Hermione), cuando le dijo que su visión de Sirius en peligro podría ser falsa… ¿y qué terminó pasando? Los mortífagos le tendieron una trampa lo que llevó al asesinato de Sirius. Bien Harry, bien… Si tan solo hubiera hecho caso… ahí es donde debo recordar que estamos hablando de un chico de 15 años, bastante impulsivo y que no tenía idea de lo que estaba pasando.

En resumen, me encantó el crecimiento que tuvo Harry, ya no es un niño. El libro es más oscuro y ya no nos dan el final feliz, eso lo hace más real y nos permite identificarnos más pues así es la vida, no siempre hay finales felices y a veces hay que aceptar nuestros errores y aprender a seguir adelante.